Lección 7 – Fases para llevarlo a cabo Copy

Presentación

¿Hay un camino fijo que debo seguir?

Una vez establecido el marco de trabajo de aprendizaje por proyectos nos planteamos cuál debe ser el primer paso por el que tendremos que empezar.
Hay una serie de pasos que seguiremos en este recorrido pero es importante esclarecer que no hay que verlas como una secuencia inalterable sino más bien como un conjunto de fases que pueden verse alteradas en orden e incluso en ocasiones superpuestas. No es de extrañar que volvamos a algunas fases en distintos momentos del proceso.

Fases comunes dentro de una ABP:
– Escoger un tema
– Qué sabemos y que queremos saber
– Cómo lo haremos y propuestas de actividades
– Presentación del producto
– Evaluación

Escogemos un tema: errores más frecuentes.

Aquí se recogen algunas de las ideas más extendidas, pero no por ello válidas, en esta fase inicial que abordaremos:
“El tema tiene que salir de los niños”

Sabemos que tiene que ser atractivo para poder generar motivación como elemento fundamental del aprendizaje significativo. Pero si bien puede ser el alumno el que expresa su interés por un tema concreto, no habría ningún problema en que el proyecto pueda surgir como una propuesta del docente, del alumno e incluso de las familias.

En las edades más tempranas a los niños les cuesta formularse preguntas que inicien una investigación, pero eso no significa que no quieran saber o no sean curiosos. Así bien, el docente será una persona encargada desde el inicio del proceso en escuchar las necesidades, las emociones y/o sentimientos y las oportunidades que se presentan en el grupo/ clase para hacer nacer un proyecto.

Lo importante será que el tema que se ha seleccionado conecte con el ambiente del aula que se vive en ese momento.
“Los proyectos surgen de la misma manera”

Una pregunta en el aula y nace un proyecto; de una necesidad de saber que genera interés y motivación en el alumnado . Pero puede tener su origen de formas muy diversas, desde la aparición de una dificultad o problema en el grupo a la que deben dar respuesta, a un plantemiento docente que despierta un interés que no se habían planteado.

“ Tema conocido y próximo al alumno y su realidad”

Tampoco es necesario que sea un tema próximo a los niños como las típicas estaciones, celebraciones,… pueden ser temas alejados como dinosaurios, universo, que aún sin ser familiares para los niños sí despiertan un gran interés en ellos. Temas concretos o abstractos.

“Atractivo es sinónimo de motivador”

Pero reconocer un tema bonito, no siempre tiene que serque guste y apasione a los niños no es lo único que debemos valorar para considerar viable la realización del proyecto “Los contenidos curriculares irán surgiendo a lo largo del proceso”

Ser flexible no es improvisación. Es necesario que ese tema escogido tenga carga curricular, porque con los proyectos se aprenden contenidos en el sentido más amplio, desde conceptos, pasando por estrategias y procediimentos hasta actitudes y valores.

Por ello no todos los temas serán válidos para trabajar en nuestra aula. Valoraremos la relación que guarda con los contenidos y competencias del currículum.Hay proyectos que tendrán su origen en una problemática de aula o incluso en una problemática social en la que el grupo investigará y actuará para con su aportación final ayudar en la mejora y ayuda de la comunidad. De este modo el ABP se entremezca con otras metodologías activas como el Aprendizaje -Servicio( proyectos que generan beneficio social) y el Aprendizaje Basado en Problemas.

También el docente debe considerar los recursos de los que dispone o con los que puede contar en su realidad social para poder hacer real y efectivo ese proyecto.

El dossier del docente: preparando el escenario educativo.

Una vez planteado el tema a abordar con nuestro grupo, el maestro “no puede dejar de pensar”. El docente es parte de la clase y como tal ,tiene un papel claro y definitivo. Por ello, prestará una especial atención a la transposición curricular de cada proyecto, pensando en qué objetivos y competencias podrá desarrollar, la organización de los contenidos, su secuencia de manera lógica para el alumno, el planteamiento de actividades dinámicas y el diseño de la evaluación para esos aprendizajes esperados.

Se busca la relación de la temática con los elementos del currículum. Veremos así qué contenidos se trabajan y qué competencias favorece el desarrollo de nuestro proyecto.

Pero si bien es importante crear un guión de los contenidos y las competencias, no debemos olvidar otros elementos indispensables como los recursos materiales y personales de los que disponemos y la duración que estimamos.

Ante todo debemos entender este documento no como una programación fija, sino todo lo contrario como un documento útil para el equipo docente en tanto que pueda ir modificándose a lo largo del proceso y en función de la realidad que se viva en cada aula.

Buscaremos que se convierta en un instrumento que se irá transformado permitiéndose incluir en él, nuevas propuestas y contenidos; eliminar apartados que ya no se ven necesarios o útiles para el alumnado; o sustituyendo unas propuestas por otras mejores hasta llegar a la versión definitiva.

Los cambios que vayan surgiendo por el camino no se deben entender como una pérdida o un retroceso en la visión de nuestro proyecto sino como una evolución natural de un proceso que deja cabida a la participación de sus miembros.

Enfoque multidisciplinar y/o multicompetencial, incorporando estándares de las diferentes materias en las que son especialistas los profesores del equipo, y/o trabajar de forma integrada dos o más competencias).

También debemos recordar que uno de los aspectos característicos del trabajo por proyectos es que los contenidos se presentan globalizadamente y no en compartimentos estancos, fraccionados por asignaturas; sino que por el contrario se establecen conexiones naturales entre ellos.

En las etapas en las que los contenidos están divididos siguiendo un horario pautado y asociado a áreas como ocurre en la Primaria o Secundaria, un proyecto puede tener su raíz inicial en cualquiera de esas áreas de lengua, matemáticas, ciencias,… y a partir de ahí nutrirse de las aportaciones que van a hacer por necesidad las distintas áreas mostrando al alumno un contexto de aula natural similar al que acontece en la vida real.

Es de destacar que si bien puede haber proyectos que faciliten y den cabida a la combinación de todas las áreas, no siempre es así. Sí es habitual en la práctica que se relacionen varias asignaturas, pero no todas.

Y aún siendo incluido el abordaje de todas ellas, tampoco todos los aspectos serán trabajados por un único proyecto de aula. Entonces …¿qué sucede con los otros contenidos que el docente tiene que abordar y que no encajan explícitamente en este proyecto? La utilización de proyectos no excluye el uso de metodologías activas que serán complementarios entre sí; quizás la combinación de diversas metodologías activas sea una de las característcas esenciales también del ABP y que favorece un mejor desarrollo de todo el alumnnado. Lo importante es saber qué, cómo y por qué el docente está actuando de esa manera y evitar que el enfoque del ABP pierda peso en el aula en detrimento de métodos más tradicionales de enseñanza que rellenan al completo la jornada lectiva.

A continuación se muestran dos modelos esquemáticos para la elaboración del dossier docente.

Otra de las fases a seguir en el camino del ABP suele coincidir con el acercamiento a los conocimientos que tienen nuestros niños sobre el tema que se quiere abordar y que servirán de anclaje para iniciar la construcción de nuevos aprendizajes, mediante la asimilación y acomodación. Recordemos que todos los alumnos aprenderán al fin del proceso, pero ni lo mismo, ni al mismo tiempo.

Tras la elección del tema una de las actividades que como docentes debemos cuidar es la de presentación del tema a los alumnos. Esta actividad coincide con la de fomentar el interés y la motivación incial del proyecto, así como también con el descubrimiento de las ideas previas del alumnado al respecto.

En las primeras edades no es de extrañar que esta fase de qué sabemos se entremezcle con el qué queremos saber ya que será en este mismo momento al compartir lo que cada uno sabe con el grupo clase se pueden generar desequilibrios cognitivos que hagan dudar de las propias creencias e inciten a la necesaria reorganización cognitiva construyéndose los cimientos para un aprendizaje significativo.

Pero como dijimos con anterioridad las fases no siguen una secuencia lineal y no es de extrañar que se empiece por una fase posterior como el qué quiero saber, elección del tema y qué sabemos O qué sabemos, elección del tema y qué queremos saber Una vez conocidas las ideas de los niños y lo que realmente les apetece saber conviene necesariamente revisar el documento que habíamos elaborado previamente y hacer los ajustes oportunos.

También debe quedar visible para todos en el aula lo que sabemos y lo que queremos saber. Se puede confeccionar un mural con esa información. A lo
Las preguntas no son cerradas y el mural se irá completando con las nuevas dudas que puedan surgir.

También puede ser de interés preparar una carpeta o portfolio donde cada niño se pueden recoger las ideas iniciales permitiendo la autoevaluación del aprendizaje al final del proyecto.

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