Más allá del aula: cómo acompañar el aprendizaje a lo largo de la vida
Durante años, la formación se entendió como una etapa concreta de la vida: primero se estudiaba y después se trabajaba. Los cambios tecnológicos, sociales y profesionales han ido transformando esa realidad hasta convertir el aprendizaje en un proceso que acompaña a las personas durante toda su trayectoria, ya sea para incorporarse al mercado laboral, actualizar sus competencias, asumir nuevas responsabilidades o prepararse para un cambio profesional.
Este escenario plantea a las entidades educativas el reto de crear experiencias adaptadas a los objetivos, ritmos y circunstancias de quienes aprenden. Femxa, entidad especializada en consultoría y formación profesional y para el empleo, acompaña desde hace más de 25 años a personas que retoman sus estudios, buscan actualizarse o compaginan el aprendizaje con el trabajo y las responsabilidades personales.
Su experiencia acumulada junto a perfiles tan diversos aporta una perspectiva valiosa a la práctica docente: acompañar el aprendizaje exige comprender por qué se forma cada persona, qué conocimientos aporta y qué circunstancias condicionan su avance. Solo desde ese punto de partida puede vincularse la formación con los objetivos personales y profesionales del alumnado.
En la formación para el empleo, esa conexión se traduce además en aplicaciones concretas. Quien busca incorporarse al mercado laboral necesita visualizar cómo utilizar lo aprendido en un futuro puesto; quien ya trabaja espera actualizar procedimientos o asumir nuevas responsabilidades; y quien prepara un cambio profesional necesita reconocer qué competencias puede trasladar a otro ámbito. El docente da sentido a ese recorrido al relacionar los contenidos con situaciones laborales reconocibles.
La tecnología introduce un reto adicional. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2025 el 66,5 % de la población de 16 a 74 años tenía habilidades digitales básicas o avanzadas, mientras que el 29,8 % presentaba un nivel bajo o inferior. En una formación en modalidad aula virtual, estas diferencias, además, condicionan el acceso a los recursos, la participación y la autonomía, por lo que integrar las herramientas de manera gradual ayuda a que la tecnología facilite el aprendizaje.
Asimismo, la evolución del alumnado y de los entornos formativos exige que el profesorado actualice de forma continua sus competencias para incorporar estos avances de acuerdo con los objetivos formativos y las necesidades de cada grupo. La tutorización online, las metodologías activas, la inteligencia artificial, los recursos digitales, las soft skills y las nuevas formas de evaluación constituyen ámbitos competenciales esenciales que requieren una actualización permanente.
En este sentido, los cursos para profesionales del sector educativo de Femxa ofrecen un espacio para reforzar competencias pedagógicas y digitales, conocer nuevas metodologías y trasladarlas a la práctica, desde la planificación de actividades hasta la incorporación de herramientas digitales e inteligencia artificial.
La actualización docente también mejora la capacidad de acompañar los cambios personales que puede desencadenar una formación. Como explica Patricia García, presidenta de Femxa, «quienes inician una formación lo hacen con inseguridades o cierta desmotivación, y terminan descubriendo nuevas habilidades y oportunidades profesionales». La preparación del profesorado contribuye a transformar ese descubrimiento en confianza, autonomía y decisiones concretas sobre el futuro profesional.
Por eso, el aprendizaje a lo largo de la vida también alcanza a quienes enseñan. Mientras el alumnado adquiere competencias para avanzar, el profesorado renueva las suyas para responder a nuevas necesidades y aprovechar las posibilidades de la tecnología. Femxa acompaña ambos recorridos desde la experiencia y con un propósito compartido: «Transformar vidas para construir un futuro mejor a través de la formación».
